La industria gasintensiva demanda gases renovables competitivos

Verónica Rivière, presidenta de GasINDUSTRIAL

El 5 de noviembre celebrábamos, un año más, la cita anual de la industria gasintensiva. Bajo el lema de Industria gasintensiva: competitividad y gases renovables, en el Foro Industrial del Gas reuníamos a industriales y al sector energético para analizar y debatir sobre la actualidad y los desafíos que afronta el consumidor gasintensivo en una economía globalizada.

El año pasado, en este mismo escenario mostrábamos nuestra preocupación por la fuerte destrucción de la demanda industrial. La crisis energética derivada de la invasión de Ucrania y la falta de competitividad han provocado una pérdida estructural del 15% del consumo industrial de gas.

Sin embargo, este 2024 se ha caracterizado por una leve recuperación. Desde enero el consumo de gas industrial ha crecido un 2,6% respecto a 2023. Nos vamos recuperando lentamente, aunque aún estamos lejos de valores estándar. Esta realidad evidencia las dificultades que sigue atravesando la industria gasintensiva española: la falta de competitividad desplaza la producción nacional, aumenta las importaciones y reduce pedidos que van hacia países con costes energéticos más competitivos.

Y no lo decimos únicamente desde GasINDUSTRIAL, el informe Draghi, que la industria ha recibido como un foco de esperanza, también lo constata. El punto de partida del informe  es, precisamente, la brecha de competitividad que afecta a los países europeos. El gas natural en Europa es un 345% más caro que en Estados Unidos y se ha perdido un 12% de la producción de las industrias energético intensivas.

Durante los últimos años, la política energética europea se ha centrado principalmente en dos de las patas del famoso trilema energético: sostenibilidad y garantía de suministro, dejando de lado el pilar fundamental para la industria, la competitividad. Europa tiene la misión de ayudar a las industrias a alcanzar el objetivo de la descarbonización siendo competitivas y, para ello, deben articular los diferentes caminos y tiempos que lo hagan posible en función de la situación y características de cada empresa. No se puede obviar que cada industria y cada sector tienen sus características singulares y propias, por lo que su camino hacia la sostenibilidad puede ser diferente y particular. La política energética debe acompasarse a una política industrial realista que garantice una descarbonización con competitividad.

Gas natural, combustible de transición

Nos encontramos en plena transición hacia una era descarbonizada, y la industria mantiene un firme compromiso con la descarbonización, pero sin perder competitividad. El objetivo de las industrias gasintensivas es lograr un gas competitivo, sea gas natural, gas renovable o hidrógeno, pero hoy por hoy cualquiera de los nuevos vectores energéticos tiene un coste muy superior al gas natural, son un producto premium.  No hay lugar a dudas de que el gas natural es el combustible de transición en tanto en cuanto se vayan incorporando y desarrollando los gases renovables o el hidrógeno.

Hoy, la industria gasintensiva española muestra serias debilidades como consecuencia de la falta de competitividad del gas. Es imprescindible seguir manteniendo el gas natural competitivo, es el combustible que utiliza nuestra competencia europea e internacional.

La realidad de los gases renovables, más cerca, a falta de precio y disponibilidad

El 60% del gas natural del país los consume la industria, por lo que una transición a gases renovables marcaría una diferencia significativa en su competitividad y sería una solución industrial. Hay que tener muy presente que el punto clave y gran reto de la industria para los próximos años es el de descarbonizarse manteniendo intacta, incluso ampliando, su competitividad.

Los gases renovables cada vez están más cerca para la industria, que observa expectante su materialización, y decimos expectante por el precio y la disponibilidad. Actualmente, los precios de los gases renovables y del hidrógeno son mucho más altos que los del gas natural, lo que supone un obstáculo para la adopción de estas alternativas. De ahí que creamos fundamental que las políticas energéticas y medioambientales se alineen con las necesidades de la industria, garantizando que la transición hacia fuentes más sostenibles no comprometa nuestra capacidad de competir en el mercado global. La descarbonización es un objetivo necesario y urgente, pero debe llevarse a cabo sin sacrificar la competitividad de nuestras industrias. Se debe descarbonizar progresivamente hacia el hidrógeno y los gases verdes en la industria cuando sea rentable.

A esto se une la disponibilidad actual de los gases renovables, un bien finito. El PNIEC marca un objetivo de 20TWh a 2030, y su potencial finito es de unos 150TWh/año. En la actualidad, la demanda convencional de gas natural es de 240TWh. Desde GasINDUSTRIAL entendemos que hay que ser muy prudentes con las obligaciones de consumo cuando no se ha solucionado la brecha de competitividad. No se puede exigir algo que no está en el mercado, porque como todos los mercados de oferta y demanda se tensionan y el precio se dispara. Y no olvidemos que la industria es extremadamente sensible al precio.

La industria necesita herramientas de competitividad 

Reconocemos y agradecemos el apoyo del MITERD a la industria gasintensiva en diversos momentos con determinadas medidas, pero no han sido suficientes. La industria necesita herramientas de competitividad que reduzcan la brecha de los combustibles renovables. Nuestra competencia en Alemania, Francia o Italia ya está compensando esa brecha de precios para el consumidor. Urge disponer de herramientas como el Estatuto del Consumidor GasIntensivo, un fondo de competitividad, contratos por diferencia o medidas fiscales que reduzcan el diferencial de precios.

Las industrias, desde su firme, total y leal compromiso con la descarbonización, demandan hoy unos gases renovables que sean realmente competitivos y que faciliten su transición a una era descarbonizada pero con una posición de fortaleza en la economía global.

A medida que miramos hacia el futuro, debemos recordar que la industria es el motor de nuestra economía. La competitividad de nuestras empresas no solo afecta a su viabilidad, sino también al empleo y al bienestar de miles de familias.

Aprovecho estas líneas para dar las gracias a todos los que, un año más, nos acompañasteis en la cita anual de la industria gasintensiva. Os esperamos en 2025, en una nueva edición del Foro Industrial del Gas en el que, además, celebraremos los 10 años de GasINDUSTRIAL.

Verónica Rivière, Presidenta GasINDUSTRIAL

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