En España, la industria es la base del sistema gasista, supone el 62% del consumo nacional total de gas, con una factura que se eleva cada año hasta los 4.700 millones de euros. Desde hace ocho años, la competitividad del gas español ha empeorado progresivamente para todo tipo de consumidores industriales, llegando a precios entre un 20 y un 25% más alto que el de sus competidores europeos. En cuanto a costes regulados, los peajes están en España un 45% por encima de los de la media europea: los industriales españoles pagan aproximadamente el doble que los franceses, el triple que los británicos y, en algunos casos, hasta seis veces lo que los alemanes.