La crisis de Irán acapara la actualidad informativa. El impacto del conflicto en la industria ha protagonizado muchas informaciones. Comenzamos repasando la actualidad informativa de GasINDUSTRIAL con los diarios del Grupo Prensa Ibérica Media, como El Periodico, El Correo Gallego, El Periódico de Aragón, Levante, Diario de Córdoba y La Nueva España, entre otros, que publicaban “la gran industria agudiza su ‘crisis permanente’ por la guerra y pide un escudo para bajar ya sus facturas de luz y de gas”. La información comenzaba recordando que la gran industria española lleva años alertando del impacto que tiene el coste de la energía en su rentabilidad y en su capacidad de competir con sus rivales europeos, que sí cuentan con ventajas y bonificaciones desde hace años para bajar sus facturas. La volatilidad de los mercados energéticos actuales, impulsada por la escalada bélica en Oriente Medio, ha hecho saltar las alarmas en los grupos industriales cuya actividad está muy condicionada por el alto consumo de electricidad y de gas. Así, la presidenta de GasINDUSTRIAL explicaba que “en España no tenemos un problema de seguridad de suministro de gas por la guerra, el gran problema, y la gran preocupación que tenemos, es el precio”, y continuaba diciendo que “España ha recortado un 20% el consumo industrial de gas en desde 2023. Pero no es por mayor eficiencia energética o porque se hayan electrificado procesos, es por pérdida de producción. Si vuelven a subir los precios del gas y se quedan altos, perderemos más producción industrial porque seremos menos competitivos”.
Con estas incertidumbres, GasINDUSTRIAL reclamaba “todas las medidas fiscales posibles”. “Cada euro cuenta”, sentenciaba Verónica Rivière, que subrayaba la necesidad de aprobar un estatuto del consumidor gasintensivo -que nunca llega- para reconocer exenciones, bonificaciones y ventajas fiscales. “Estas medidas ya eran necesarias”, apuntaba la presidenta.
RNE emitía declaraciones de la presidenta de GasINDUSTRIAL en varios de programas, como las Mañanas de RNE; Mediodía RNE; 14 Horas o 24 horas, en los que Verónica Rivière afirmaba que “en este escenario es totalmente posible las paradas de las industrias gasistas” y añadía que “se pueden tener dos tipos de contrato, uno sería el precio spot, con lo que hay consumidores que actualmente ya están pagando el doble de lo que pagaban antes del conflicto de Irán”.
El diario asturiano El Comercio publicaba, en su edición impresa y on line, “la industria avisa de la «preocupación creciente» por el alza de costes y pide medidas para mitigarlos”. Los efectos del conflicto de Oriente Próximo se extienden como una mancha de aceite. Verónica Rivière aclaraba que el conflicto no supone un riesgo directo de suministro para España, ya que solo el 1,7% del gas viene de Qatar. Sin embargo, recalca que cualquier tensión geopolítica relevante “tiende a trasladarse al mercado internacional, incrementando los precios y la volatilidad”, comentaba Rivière. De hecho, esta situación no es nueva, la gran industria ya vivió un escenario similar tras la invasión de Rusia a Ucrania. “Aunque España no dependía directamente del gas que circulaba por Nord Stream, el encarecimiento del gas en los mercados internacionales impactó de lleno en los costes energéticos de la industria y terminó provocando la desaparición de aproximadamente el 20% del consumo industrial por pérdida de competitividad”, recordaba.
“El alza de la energía por la guerra en Irán vuelve a golpear la competitividad de la industria vasca”, titulaba el Diario Vasco. Como podía leerse en la información, la guerra desatada en Oriente Medio y el consecuente cierre de la artería energética de Ormuz suponen el enésimo contratiempo para la industria vasca que afronta la competitividad energética desde una posición de debilidad previa. La presidenta de GasINDUSTRIAL decía al periódico que la “principal preocupación reside en la volatilidad de los precios, y no tanto en la seguridad de suministro, ya que Qatar no tiene un gran peso para España”.
La edición impresa y on line de La Vanguardia publicaba “La subida del gas castiga a la industria, que teme una extensión del conflicto” . Según el diario, las industrias más expuestas a la crisis son obviamente las intensivas en uso de gas, con procesos que no pueden ser sustituidos por la electrificación, y el cierre del estrecho de Ormuz y la decisión de Qatar de cesar la actividad en sus infraestructuras de regasificación tienen un fuerte impacto en la economía mundial. En el caso de España, su economía está poco expuesta al consumo de gas procedente del emirato árabe. Del total de proveedores, España apenas consume un 1,7% procedente del país. Los principales proveedores son Argelia (34,5%), Estados Unidos (30%), Rusia (11%) o Nigeria (7%). La presidenta de GasINDUSTRIAL señalaba que “España cuenta con una importante diversificación, a diferencia de otros países, y no tendrá problemas de acceso. Sin embargo, si el conflicto se alarga en el tiempo, el impacto puede ser importante”. En este sentido, apuntaba que Italia está más expuesta que España al consumir diez veces más gas qatarí, de la misma forma que Francia consume cuatro veces más. “Durante la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania, muchos países suplieron el gas ruso con el procedente del emirato árabe”, puntualizaba.
Verónica Rivière explicaba al periódico que el consumo de gas se ha reducido en un 20% desde la pandemia. “Esa bajada no está vinculada a una mayor eficiencia o electrificación. Los precios subieron tras la invasión de Ucrania de una media de 20 euros/MWh a 30 euros/MWh, y eso llevó a un recorte de producción”, comentaba. “Si hay una nueva subida de precios, aunque no sea espectacular, estamos propiciando esta muerte lenta”, añadía.
El caos logístico y la escalada energética amenazan a la industria: “Los costes se trasladarán al consumidor”, titulaba El País, en sus ediciones off line y on line, y la edición impresa del diario económico Cinco Días. La información comenzaba asegurando que el suministro de gas para España está garantizado, pero la subida de precios en los mercados internacionales inquieta a las empresas. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, identificaba a los potenciales damnificados de la crisis: industrias intensivas en gas y electricidad como la química, la metalúrgica o la cerámica. Y otras expuestas al precio del petróleo y a los problemas en las cadenas de suministro, como la del transporte y la logística.
El precio del gas natural es el que más ha reflejado la convulsión del momento, alcanzando picos que prácticamente suponían duplicar el importe en apenas dos sesiones debido al cierre del estrecho de Ormuz y el frenazo en las exportaciones de Qatar. A diferencia de Italia o Francia, España le compra muy poco al país árabe, apenas el 1,7% del total que consume, por lo que no hay riesgo de desabastecimiento, como explicaba Verónica Rivière, presidenta ejecutiva de la patronal GasINDUSTRIAL. Ello no evita, sin embargo, que la industria española vaya a librarse del golpe. “En el corto plazo ya hemos visto que los precios se han disparado. Están referenciados al TTF, el mercado europeo, que se ve influido por el empeoramiento en la seguridad del suministro del gas que compran Francia, Holanda o Italia”, aclaraba Rivière. Al desaparecer parte de la oferta del mercado, la competencia por adquirir el resto es mayor, y eso sube los precios e impacta a las empresas españolas, por mucho que España reciba tres cuartas partes de su consumo de Argelia, Estados Unidos y Rusia, que no han visto mermada su producción por el conflicto.
Según la presidenta de GasINDUSTRIAL, ese meteórico repunte de precios no impacta en todas las compañías por igual, porque algunas tienen acuerdos a largo plazo a precio fijo, o han contratado coberturas para protegerse de subidas. Pero sí afecta a las que lo compran mediante los llamados contratos spot, expuestas a cada variación del precio del megavatio hora. “Es indudable que esas subidas se trasladarán más abajo”, advertía Rivière respecto a la posibilidad de que el consumidor acabe pagando los platos rotos.
Con el precio del megavatio hora por encima de los 50 euros, las empresas europeas afrontan también un problema de competencia. “Si ya lo había antes del conflicto, porque Estados Unidos dispone de un gas mucho más barato, ahora es peor. Es difícil exportar así”, lamentaba Rivière.
La agencia EFE emitía una información bajo el titular de “La industria cree garantizada su energía pese a la geopolítica pero ve riesgo de pagar más” , que recogía diversos medios como Investing.com y Economía 3. Si comparamos la situación actual con lo acontecido tras la invasión de Ucrania, gasintensivos y electrointensivos admiten que la situación en Europa hoy no es la misma que en 2022. La presidenta de GasINDUSTRIAL recordaba que en el momento del conflicto en Ucrania, Europa tenía una elevada dependencia del gas ruso por gasoducto, y algunos países, como Alemania, carecían de capacidad de regasificación. Hoy, Europa está más diversificada y dispone de mayor capacidad de importación y regasificación de gas natural licuado (GNL). Pero «el riesgo no es inexistente», afirmaba Rivière. Y es que parte de la estrategia de diversificación incluyó acuerdos con Catar, y países como Francia, Alemania e Italia tienen contratos de suministro cuyas entregas estaban previstas a partir de 2026. Por tanto, si la situación en Oriente Próximo se prolongara y afectará de forma sustancial al comercio global de GNL «podría producirse un repunte severo de precios» cuyo alcance dependerá «de la duración y la profundidad de la crisis«, indicaba Rivière.
Diarios del grupo Joly, como Europasur, el Diario de Sevilla, Granada Hoy, Málaga Hoy, el Día de Córdoba, Huelva Información, Diario de Almería y Diario de Cádiz publicaban una información que titulaban “Aagesen asegura que EEUU mantiene el suministro de gas”, con algunas de las declaraciones que la presidenta de GasINDUSTRIAL hizo a la Agencia EFE.
El Mundo en su edición de Castellón, y la edición on line, Castellón al Día, publicaba “la crisis en Irán eleva ya más de un 50% el precio del gas a la cerámica”. Como comenzaba la información, el tejido empresarial de la provincia de Castellón mira con preocupación el conflicto en Oriente. Las consecuencias de la crisis bélica dejan su impronta en la subida de los costes energéticos o la caída de las bolsas europeas, entre otros índices macroeconómicos, y Castellón no es ajena a esta nueva sacudida geopolítica de alcance mundial, principalmente, por el carácter gasintensivo de su principal motor económico, la industria cerámica.
En declaraciones al medio, la presidenta de GasINDUSTRIAL apuntaba a la diversificación en el origen del gas importado como una de las ‘bazas’ con las que juega España. “El GNL de Qatar es el más afectado por el conflicto y el que se transporta por el Estrecho de Ormuz, pero con la guerra de Ucrania en 2022 se buscaron otros países suministradores. En España no hay riesgo de quedarnos sin suministro, somos una isla energética”, explicaba Rivière.
Sobre el repunte de precios en el TTF, Rivière subrayaba que “el del gas es un mercado de oferta y demanda. Ahora, la oferta vuelve a tensionarse y eso provoca que suban los precios, aunque lejos de los niveles de 2022, pero por ejemplo en estos meses la demanda bajará, porque se acaba el invierno”.
La revista Futurenegy, del grupo editorial Interempresas, publicaba en su número de febrero la tribuna de Verónica Rivière, Gas, industria y competitividad: balance 2025 y perspectivas para 2026, que ya publicó en Industria Química y en la edición on line de Interempresas. La presidenta de GasINDUSTRIAL comenzaba la tribuna repasando el 2025, un año en el que el mercado ha superado grandes incertidumbres geopolíticas que no se trasladaron con las agresivas volatilidades del pasado. Sin embargo, esa estabilidad no fue suficiente para devolver competitividad a buena parte de la industria. Esta realidad conecta directamente con el debate europeo sobre competitividad. Así, Rivière señalaba que, si 2025 ha sido el año de la confirmación del diagnóstico, 2026 debe ser el año de las decisiones, “y entre ellas, una destaca por su impacto directo en la competitividad: el nuevo periodo regulatorio del gas 2027-2032”. El nuevo marco regulatorio debe partir de una premisa básica: no debilitar aún más a quienes sostienen la demanda del sistema. Un sistema gasista eficiente y sostenible necesita una industria activa y competitiva. Verónica Rivière puntualizaba que “afrontamos este escenario con una hoja de ruta clara: defender un gas competitivo, peajes justos, una transición ordenada y un Estatuto del Consumidor Gasintensivo que reconozca la especificidad de nuestro consumo energético. La industria quiere y puede descarbonizarse, pero necesita hacerlo sin perder competitividad”.